Autor: todochistes.net
Anciano Potente Erase una ambiciosa muchacha de 23 años que quiere ser rica muy rápido. Decide casarse con un hombre de 73 años, millonario,prometiéndose a si misma matarle de sexo en la noche de bodas. La ceremonia es fantástica, con todo el lujo posible, cientos de invitados etc, etc…. Y llega la primera noche … La muchacha se quita la ropa y espera en la cama al marido de 73 años, colocándose en pose muy sensual. Cuando el marido sale del baño, también desnudo, la muchacha observa estupefacta que tiene una espectacular erección,con un miembro de unos 25 cm y…
Campeón Mundial de sexo Un japonés había salido Campeón Mundial del Coito. Con ese título, daba conferencias en todas partes del mundo. Cuando llega a El Salvador brinda una reunión de prensa, y responde a las inquietudes de los periodistas. >–?Que piensa de la mujer salvadoreña? >–Tielna. >–?Y la española? >–Aldiente. >–?La italiana? >–Fogosa. >–?La alemana? >–Flía. >–?La sueca? >–Muy puta. >–?La belga? >–Y… la velga… muy cansada… muy cansada.
Castigos chinos Los tres castigos chinos Un tipo llegó a una posada, perdida en los montes tibetanos. Le preguntó al anciano administrador si tenía un cuarto para pasar la noche, ya que se encontraba perdido. Este le respondió que solo tenía un cuarto en el tercer piso, junto al cuarto de su hija, y se lo ofreció, no sin antes advertirle de que si le pasaba algo a su hija, le aplicaría los tres castigos chinos. El tipo le asegura que no va a pasar nada y acepta el cuarto. A la hora de la cena, bajó por la escalera…
El obrero Esto es una mujer que le da a su marido, que es obrero, viagra, porque no funcionaba muy bien en la cama. El marido se la toma y al rato tiene una diarrea increible. El marido, al ver la diarrea, tira la viagra a un bidón de agua. En eso, llega el tío mas fuerte de la obra y comienza a beberse el bidón de agua de un tirón. Conforme se lo va bebiendo aquello le va subiendo más, y más. Al ver aquello tan tieso, le dice al jefe: – Oiga me tengo que ir a mi…
Poco Sexo Un matrimonio mayor, que nunca había tenido un buen entendimiento sexual: >Juan: Oye María, sabes que pondrá en tu epitafio cuando mueras? >María: Que? >Juan: «Aquí yace María, fría como siempre.» >María: Y a que no sabes lo que pondré yo en tu epitafio?? >Juan: Que? >María: «Aquí yace Juan, tieso y duro como nunca.»
Butanero!!!! – ¿Sabes por que a los hombres que reparten las bombonas del butanolos llaman «los hombres del medio polvo» ? – Pues porque cuando hacen la entrega, las mujeres les dicen: «metemela hasta aqui, que luego ya la meterá hasta el fondo mi marido».
Lubricante sexual En una encuesta: – Y usted señor? utiliza algún lubricante en sus relaciones sexuales? – Si, vaselina. – ¿Y donde lo aplica? – En el pomo de la puerta. – ¿Que? – Si, para que resbale y no entren los niños.
El arzobispo de Toledo Esto es una pareja -ya mayor- que están en la cama haciendo un sesenta y nueve. En un momento dado, él le dice a ella: – Oye María, ¿sabes que se ha muerto el arzobispo de Toledo?. Y ella le contesta: – ¿Puede saberse a qué narices viene eso ahora? A lo que él responde: – Pues eso viene a ti y a tu jodida manía de limpiarte el culo con papel de periódico.
Anticonceptivo Una mujer llega a su cita con su ginecóloga y le dice desesperada: Doctora, por favor, póngame la T de cobre (un método anticonceptivo). ¿Para qué? ¿No ve que usted es aún muy joven? Además, eso es muy incómodo. Es que doctora, fíjese que la necesito: hace una semana llegó el cartero y cuando me di cuenta estábamos…¡pum, pas!… ¡haciendo el amor en el jardín! ¿Y…? Eso no es nada… ¿Para qué la T de cobre? Es que usted no entiende… también cuando llega Jorge el jardinero hacemos el amor, y con Pepe el panadero y Tomás el lechero…
Capricho de piloto En un vuelo, cuando estan iniciando la maniobra de descenso, el capitan les dice a los viajeros que estaran en tierra en veinte minutos, pero se olvida de apagar la megafonia. Al cabo de unos segundos, todos los pasajeros pueden escuchar perfectamente al capitan diciendo «Lo que me apetece ahora es una taza de cafe y una mamada.» Una de las azafatas, al oirlo, va a la cabina a avisar, y entonces uno de los pasajeros dice: «Señorita, se olvida el cafe.»